Una landing page que genera muchas conversiones no se da por accidente. Es el resultado de decisiones deliberadas acerca del contenido, diseño, estructura y (especialmente en estos tiempos), tecnología. En una era de poca atención y expectativas estratosféricas, las landing pages deben hacer más que verse bien. Deben trabajar mejor, cargar con mayor rapidez, responder directamente a los visitantes y guiarles a tomar una acción sin fricciones.
Esta guía desglosa todo lo anterior. Exploraremos cómo dominar los aspectos fundamentales, aprovechar la inteligencia artificial (IA) para la optimización y personalización; veremos cómo se construyen las páginas de aterrizaje más eficaces de la actualidad, y cómo puede usted aplicar estas estrategias para convertir los clics en conversiones.
La importancia de los aspectos fundamentales de una página de aterrizaje en la era de la IA
Antes que nada aclaremos algo: la IA no es una varita mágica. No arregla las páginas de aterrizaje rotas ni convierte las ofertas débiles en algo irresistible. Lo que sí puede hacer es potenciar aspectos esenciales, una vez que éstos ya hayan quedado establecidos. Imagine que la IA es como un motor de alto desempeño, pero si a su landing page le faltan las llantas, usted no llegará a ninguna parte con rapidez. Entonces, ¿cuáles son esos aspectos fundamentales, y por qué siguen importando cuando se supone que la IA está reescribiendo las reglas del marketing digital?
Una landing page no es solamente otro elemento de su sitio web. Constituye una experiencia enfocada, autónoma y con una tarea clara: la conversión. Esto último podría significar lograr que alguien se suscriba a un boletín, descargue una guía, o solicite un demo. Cualquiera que sea el objetivo, cada elemento en la página debe reforzarla. Aquí es donde la IA brilla: no para reemplazar mensajes buenos o diseños inteligentes, sino para actuar como un copiloto que ayude a afinar lo que ya funciona bien; puede personalizar el contenido, ajustar formatos y comprobar variaciones a escala. Sin embargo, sin una oferta clara, un encabezado sólido y un mensaje que resuene, ni las herramientas de IA más avanzadas podrán hacer gran cosa.
La IA realmente empieza a brillar en la personalización. Es decir, puede elaborar encabezados, llamados a la acción e incluso definir los colores de los botones, con base en el comportamiento del visitante o la fuente sin tener que construir 50 versiones de la misma página. Esa clase de segmentación inteligente (smart targeting) hace que la experiencia se sienta personal, relevante y fluida. Es más probable que los visitantes se queden cuando el contenido responde directamente a sus necesidades.
Además, la inteligencia artificial ayuda a acelerar lo que antes era una parte excesivamente lenta del proceso: las pruebas A/B. Ya se acabó aquello de realizar pruebas a un solo encabezado durante dos semanas y cruzar los dedos. La IA puede correr pruebas multivariadas en tiempo real, aprender de comportamientos reales y afinar continuamente todo lo que funciona bien. No solamente es más rápida, sino que es más inteligente. No obstante, únicamente funciona con un contenido de base explícito y alineado con la intención del usuario.
Respecto a la escritura hay que tomar en cuenta que la gente no lee cada palabra, sino que escanea. La IA puede ayudar a dividir su contenido en “bocados pequeños”, es decir, secciones fáciles de digerir que expresen los beneficios. Es capaz de analizar patrones de desplazamiento (scroll patterns), identificar en qué punto se pierde la atención y sugerir mejoras para mantener a los usuarios participativos en un mundo en el que cada segundo cuenta e importa.
Ahora, no olvidemos el diseño. Los elementos visuales no constituyen meras decoraciones, sino que guían la atención. La IA puede recomendar imágenes que mantienen el interés del usuario y formatos que reducen la fricción. Incluso puede optimizar la colocación de los llamados a la acción (CTA) y su redacción con base en lo que tenderá a motivar una acción.
En resumidas cuentas, la IA convierte las páginas buenas en algo grandioso, mas no rescata las páginas malas. Un formato abigarrado, mensajes confusos, o una oferta mal hecha no se arreglan con la personalización o con la automatización. Los aspectos fundamentales (claridad, estructura y relevancia) siguen siendo los más importantes. Si estos faltan, no hay optimización que valga.
De manera que aproveche las herramientas. Permita que la IA le ayude a afinar, personalizar y comprobar, pero no se brinque la parte difícil: construir un cimiento sólido centrado en las conversiones, porque cuando la página de aterrizaje está bien armada, la IA no solamente ayuda sino que multiplica su impacto.
Optimización de las páginas de aterrizaje (LPO, en inglés Landing Page Optimization)
La optimización de las páginas de aterrizaje ha avanzado mucho, desde el tiempo de los ajustes pequeños y decisiones viscerales. Antes, cambiar el color de un botón o volver a redactar un encabezado se sentía como un avance. Y a veces lo era. Pero en el entorno de hoy, sobre todo con la incorporación de la IA, ese abordaje ya no funciona. Hoy, la optimización tiene que ver menos con adivinar y más con la precisión; menos con la suposiciones generales y más con la relevancia personal en tiempo real.
La IA ha transformado las páginas de aterrizaje en algo más parecido a sistemas vivos. Responden, se adaptan y mejoran con base en lo que la gente hace realmente, y no en lo que pensamos que podría hacer. Ya no basta con contar con un diseño bonito y un encabezado pegajoso. Hoy, las páginas de aterrizaje bien optimizadas constituyen máquinas bien engrasadas que se ajustan para atender a usuarios distintos con base en todo: desde su ubicación y dispositivo hasta su comportamiento en el pasado.
En esencia, una página de aterrizaje tiene una sola misión: hacer que el visitante tome acción. Esta acción podría consistir en llenar un formulario, descargar un recurso, iniciar una prueba o comprar. Parece sencillo, pero el recorrido hacia esa acción puede variar mucho dependiendo de quién hace clic. Algunos visitantes necesitarán contenido útil y educativo al inicio de su recorrido de comprador. Otros, ya listos para comprar, probablemente solo necesiten que se les anime y se les dé un empujoncito final. La LPO es importante porque garantiza que su página hable a ambas categorías de visitantes sin abrumar a unos u otros.
Aquí es donde la inteligencia artificial realmente prueba su valor. En lugar de correr una versión estática de landing page para todos, la IA le permite ajustar automáticamente la experiencia. Los encabezados pueden cambiar con base en la intención del usuario. Las imágenes y descripciones de productos pueden adaptarse para corresponder a lo que un visitante ha observado antes. Incluso los llamados a la acción se pueden comprobar, optimizar y volver a optimizar sin que usted tenga que levantar un dedo. No se trata de crear 20 páginas distintas para 20 personajes compradores distintos, sino de crear una página que sepa cómo comportarse como si fuera 20.
Ahora bien, esto no solamente facilita la vida a los profesionales del marketing, también funciona mejor para los usuarios. Las páginas se cargan con mayor rapidez; los mensajes tienen más sentido; el amontonamiento y las distracciones se reducen y aumentan, con ello, las probabilidades de que alguien encuentre lo que realmente esperaba encontrar. Las tasas de conversión se elevan, no porque haya un truco o artilugio de por medio, sino porque la experiencia se siente relevante. Se siente humana.
La señales de confianza como son los testimoniales, las reseñas y los casos de estudio también se benefician con lo anterior. No toda la evidencia social resuena de la misma forma. La IA puede identificar aquellos relatos o citas que tienden más a convertir a audiencias específicas y hacerlos surgir donde más importe. Ese cambio sutil, de la evidencia genérica a la credibilidad personalizada, se traduce en una diferencia medible.
Incluso la SEO se dispara. Las herramientas de IA pueden ayudar a estructurar el contenido para darle una mejor visibilidad en los motores de búsqueda, sugerir mejoras en las palabras clave y asegurar que la página se desempeñe bien entre distintos dispositivos. Estas mejoras tras bambalinas probablemente no resulten visibles para el usuario, pero tienen un impacto contundente en la facilidad con la que la gente encuentre su página.
Ciertamente, la LPO es más avanzada que antes, y a la vez, más accesible. No necesita ser un desarrollador o experto en datos para beneficiarse con la optimización impulsada por IA, basta con que ponga su energía en que cada visita cuente.
En un mundo en el que la atención es fugaz y la competencia es constante, optimizar su página de aterrizaje no es un lujo, sino una necesidad. La IA no ha reemplazado los principios fundamentales, simplemente los ha vuelto más potentes. Entre mejor sea la base, mayor será el trabajo que realice su landing page. Y cuando ella funciona bien, usted no solamente obtiene clics sino conversiones
Utilice la IA para las pruebas A/B y la optimización de contenido
Si usted está preparando páginas de aterrizaje para su empresa, es muy probable que alguien le haya dicho: “Solo hazles una prueba A/B”, y si bien esta recomendación no es errónea, tampoco resulta especialmente útil, sobre todo si usted tiene una empresa pequeña que tiene que lidiar con otras diecisiete prioridades. La realidad es que las pruebas A/B toman tiempo, requieren planeación y capacidad para interpretar muchos números. Por esa razón, la inteligencia artificial está cambiando el juego. Elimina el trabajo pesado de hacer pruebas y le ayuda a concentrarse en lo que importa: crear una landing page que realmente convierta.
Demos un paso atrás. Las pruebas A/B comparan dos versiones de una página de aterrizaje (la versión A: su página actual, y la versión B: una variación con uno o más cambios) para determinar cuál se desempeña mejor. Usted quizá quiera comprobar un encabezado, un botón de llamado a la acción o el formato de un formulario. Independientemente de lo que se trate, hay que identificar aquello que volverá a la gente más propensa a hacer clic, suscribirse, comprar o participar. En el pasado, ese proceso implicaba mucha configuración manual, esperar a que hubiera el tráfico suficiente para que los resultados fueran significativos y luego analizarlo todo después de los hechos.
La IA cambia todo eso. En lugar de tratar las pruebas como experimentos aislados, las convierte en un proceso continuo e inteligente que se adapta en tiempo real. Digamos que usted utiliza un constructor de sitio web impulsado por IA como Devi AI. La IA no solamente le ayuda a crear una página rápidamente, sino que también genera una variación para realizar pruebas, divide automáticamente el tráfico entre ambas y rastrea los resultados. Usted no necesita lidiar con código ni preocuparse de que su muestra de datos sea estadísticamente significativa. La IA maneja todo esto tras bambalinas.
Más allá de la automatización, la IA también aporta precisión. En lugar de verificar un solo cambio a la vez y tener que esperar semanas, la inteligencia artificial puede probar variables múltiples al mismo tiempo e identificar cuáles combinaciones se desempeñan mejor. No solamente le indica cuál versión “ganó”, le indica la razón con base en patrones reales de la forma en que la gente interactúa con su página. ¿Hizo clic en el botón azul un número mayor de personas? ¿La gente dejó de leer a la mitad de la página? ¿Rebotan más pronto los usuarios con móviles que los usuarios con desktop? La IA conecta todos esos puntos en forma rápida y exacta, lo cual sería difícil de replicar manualmente.
Una de las ventajas menos valoradas de la IA en este espacio consiste en su capacidad para personalizar la experiencia. Las pruebas A/B tradicionales suponen que cada visitante es parte de la misma audiencia. La IA sabe que no es así. Es capaz de segmentar a los usuarios en tiempo real por ubicación, dispositivo, conducta o incluso hora del día y mostrarles variaciones más tendientes a resonar. Usted ya no realizará pruebas para encontrar la “mejor” versión, sino que estará optimizando para audiencias múltiples al mismo tiempo, sin el gasto que implica la creación de decenas de páginas distintas.
Esto es particularmente poderoso a la hora de empezar a considerar en el contenido. La IA no solamente optimiza los elementos visuales o el formato, sino que ayuda a personalizar el mensaje. De igual forma, puede sugerir alternativas de encabezado, reescribir secciones del cuerpo del texto para mejorar su claridad e incluso puede recomendar llamados a la acción (CTA) más persuasivos. Para las empresas pequeñas esto es muy importante. No es necesario que usted tenga un equipo de redactores o un diseñador UX para hacer mejoras. La IA se convierte tanto en su asistente creativo como en su analista de desempeño.
Por supuesto, la IA no es una fórmula milagrosa. No arregla ofertas malas ni soluciona propuestas de valor confusas. Lo que sí hace es ayudarle a realizar pruebas, iterar y aprender con mayor rapidez, para que pueda dedicar más tiempo a lo que realmente impulse sus resultados.
Entonces, ¿por dónde comenzar? Elija una herramienta que se ajuste a sus necesidades y presupuesto. Defina su meta: más suscriptores, menos rebotes, mayor engagement. Deje que la IA genere variaciones. Observe la información. Descubra qué es lo que funciona. Y luego, repita. Porque la verdad es que las pruebas AB no son algo que se hace una sola vez y se olvida. Se trata de un hábito, un ritmo. Hoy, la IA realiza la mayor parte del trabajo pesado, así que no hay razón para no incorporarla a sus operaciones.
No es necesario que usted sea experto en datos para entender a sus usuarios. Solamente necesita las herramientas correctas y la voluntad para seguir mejorando.
Generar herramientas interactivas y widgets para mejorar el engagement
Seamos honestos: la mayor parte del contenido en la web es fácil de olvidar. A lo mucho, una publicación de blog se gana un repaso rápido. Una página de producto quizá consiga un desplazamiento. Sin embargo, a menos que haya una razón para interactuar, los visitantes frecuentemente rebotarán antes de hacer algo útil. Aquí es donde el contenido interactivo cambia el juego.
Hablamos de la clase de contenido que no se queda estacionario, sino que le pide algo al usuario. Podría tratarse de un pequeño examen que arroje un resultado personalizado, una calculadora que demuestre ahorros en tiempo real o una infografía que responda cuando usted pasa el cursor sobre viñetas con datos. Más que verse bien, estas herramientas atraen a la gente y la mantiene en la interacción.
El contenido interactivo funciona porque se construye en torno a la participación. A diferencia del contenido estático que simplemente se consume, el contenido interactivo invita a la acción. Los usuarios no solamente leen: dan clic, responden y exploran. Ese sencillo cambio en comportamiento conduce a un engagement mejor, más tiempo en el sitio y, frecuentemente, a tasas de conversión superiores.
Además, contribuye a que el contenido interactivo sea una mina de oro de datos. Cada clic, selección o dato introducido le indica algo valioso sobre la persona que está en el otro extremo: sus intereses, los problemas que intenta solucionar, y lo que podría hacerle dar el siguiente paso. Todo lo anterior puede retroalimentar su estrategia, ayudándole a ajustar sus mensajes y ofertas con mayor exactitud.
De igual forma, se obtiene un beneficio para SEO. Cuando los usuarios pasan más tiempo interactuando con su contenido, las tasas de rebote se reducen y la duración de las sesiones aumenta. Estas son dos señales que los motores de búsqueda suelen recompensar. Además, como las herramientas interactivas son inherentemente más fáciles de compartir (por ejemplo: “Descubra su estilo de marketing” o “Vea cuánto puede ahorrar su empresa”) también pueden aumentar su visibilidad entre las diversas plataformas sociales.
Entonces, ¿cómo crear contenido interactivo que no se desplome? Es necesario comenzar por entender a su audiencia. ¿Qué es lo que le importa? ¿Qué podría parecerle útil o divertido? ¿Está buscando insights, entretenimiento o simplemente una respuesta rápida? Si su intención es dirigirse a dueños de empresas, podría funcionarle una calculadora para ahorrar costos. Si usted está haciendo marketing dirigido a quienes compran su primera casa, podría darle en el blanco con una lista de verificación o un examen interactivo.
En seguida, elija el formato correcto. Las opciones abundan: exámenes, votaciones, encuestas, calculadoras, infografías, videos con elementos donde hacer clic, chatbots y más. La clave consiste en combinar el formato con la intención. Un breve examen resulta ideal para la personalización; una calculadora ayuda a simplificar decisiones complejas, y una infografía interactiva hace más fácil de digerir la información densa.
Afortunadamente, ya no se necesita código a la medida para construir estas cosas. Las herramientas como Outgrow, Typeform y Ceros le dan editores para arrastrar y soltar (drag-and-drop), así como plantillas que hacen más accesible la creación de contenido aun cuando usted no cuente con un equipo de diseño o desarrollo. Puede concentrarse en el mensaje y el flujo, y dejar que la herramienta se encargue de los aspectos técnicos.
En este caso, el diseño importa. Procure una presentación limpia. Cerciórese de que sea responsivo a móviles. Use instrucciones claras y llamados a la acción para que la gente sepa qué hacer después. No deje que los elementos visuales distraigan de la funcionalidad. El mejor contenido interactivo se ve increíble, por supuesto, pero también funciona sin fricciones y entrega valor rápidamente.
Una vez que entre en funcionamiento su herramienta, verifíquela. Hágale pruebas con dispositivos distintos. Pida retroalimentación. Observe cómo interactúa con ella a la gente y haga cambios si algo no está aterrizando. Después de lanzarla no la abandone y olvide: siga su desempeño. Observe las tasas de interacción, el tiempo dedicado a la herramienta, las tasas de conclusión y las conversiones. Entre mejor entienda cómo interactúa su audiencia, mejor será su siguiente iteración.
El contenido interactivo no es un truco, sino una manera de conocer a la gente donde se encuentre y darle una razón para quedarse. Convierte a los visitantes pasivos en participantes activos y los lectores en compradores. Ya sea que usted quiera darle impulso a la SEO, mejorar la calidad de sus leads, o hacer más memorable su contenido, las herramientas y los widgets interactivos constituyen una inversión sensata. A final de cuentas, si su contenido no le pide nada al usuario, es probable que tampoco le esté dando gran cosa.
Personalización del contenido de la landing page para audiencias específicas
En el marketing digital, el concepto “unitalla” ha quedado oficialmente obsoleto. Es decir, el usuario de hoy espera relevancia. Espera experiencias que reflejen sus necesidades, no solamente las metas de venta que usted tenga en mente. Cuando ese usuario no obtiene lo que quiere, rebota… Y lo hace rápido. Aquí es donde entran las páginas de aterrizaje personalizadas que se han vuelto indispensables y ya no algo simplemente deseable.
Una landing page personalizada adapta su contenido con base en el visitante. Puede cambiar el encabezado, intercambiar una imagen o reorganizar las secciones. La clave radica en que la experiencia no sea estática: más bien se arma para reflejar los intereses, comportamientos o ubicación de cada visitante. Tal vez suene complejo, pero gracias a la inteligencia artificial y a las herramientas impulsadas por datos, esto es más accesible que nunca.
Ahora bien, ¿por qué importa lo anterior? Porque la relevancia da resultados. Cuando los usuarios llegan a una página que claramente refleja lo que les interesa (o lo que en un principio los haya llevado allí) es más probable que se queden, interactúen y conviertan. Esa es la diferencia entre sentirnos parte de la conversación en comparación con que se nos entregue un folleto genérico. Considérelo de la siguiente manera: si alguien hace clic en un anuncio para un producto específico, espera llegar a una página sobre ese producto y no a una página de inicio o la de una categoría amplia. Ese visitante querrá quedarse si la página le entrega lo que desea; de otro modo, usted habrá desperdiciado su gasto publicitario.
Sin embargo, la personalización no se limita a combinar contenidos con anuncios. Puede ir mucho más allá. Por ejemplo, si alguien ya visitó su sitio antes y leyó algunas páginas de servicio, su página de aterrizaje puede resaltar esos servicios, incluir testimoniales de clientes similares u ofrecer una guía descargable que responda directamente a sus intereses. Es como decir: “Oiga, lo recordamos y tenemos algo útil justamente para usted”.
Esa sensación de relevancia reditúa. Hay estudios que han demostrado que las páginas de aterrizaje personalizadas pueden conducir a tasas de conversión 400% superiores a las landing pages estáticas. ¿Por qué? Porque eliminan la fricción. Simplifican el recorrido. Los visitantes no tienen que escarbar en busca de información ni desplazarse por contenido irrelevante. El camino a la acción es claro.
Las páginas de aterrizaje personalizadas también fortalecen la confianza. Una página que refleja las necesidades del usuario demuestra que su marca está prestando atención. Además, si usted puede demostrar ese nivel de cuidado al inicio del recorrido del cliente, tendrá mayores probabilidades de ganarse la venta.
Por supuesto, la personalización funciona mejor cuando está bien pensada. Y eso comienza con información. Es fundamental que entienda a su audiencia: sus antecedentes, aquello con lo que ha interactuado y lo que busca, y esto podría basarse en una fuente de referidos (como un anuncio o campaña por correo electrónico), su ubicación geográfica, comportamiento previo en el sitio o incluso el dispositivo que está usando.
Una vez que tenga la información, úsela. Emplee elementos dinámicos para ajustar lo que queda a la vista del usuario. Muestre productos relevantes, testimoniales específicos a su industria, o bien, ofertas localizadas. Varíe el llamado a la acción de modo que refleje la etapa correspondiente en el recorrido del comprador, porque alguien que acaba de iniciar su investigación o búsqueda requiere un empujoncito distinto al de aquel que ya está listo para comprar.
Y no olvide realizar pruebas. Aun con la personalización no existe la versión perfecta. Las pruebas A/B le ayudarán a afinar su abordaje. Verifique con distintos encabezados, imágenes, CTA o formatos de contenido para ver dónde mejoran los resultados. Déjese guiar por la información.
Nada de esto significa que usted necesite una página totalmente a la medida para cada visitante posible. Comience por lo sencillo. Segmente a su audiencia en grupos clave (por interés, intención o fuente) y genere unas cuantas variaciones de alto impacto. Incluso los ajustes menores, cuando se basan en la relevancia, pueden marcar una gran diferencia.
Al final de cuentas, las páginas de aterrizaje personalizadas no tienen por único objetivo mejorar la conversión, sino que buscan tratar a los usuarios con mayor intención aportándoles algo útil, relevante y oportuno. Si usted consigue esto, la conversión será sencillamente el subproducto de una buena experiencia.
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